Miriam Calles
Atrévete a
educar la ignorancia.
Espero que
en esta historia encuentres fortaleza para seguir adelante, sin
importar cuáles sean tus problemas, así como la convicción de
que no estás solo y de que siempre puedes encontrar personas
que quieran ayudarte.
Nací en
Puebla hace 27 años y cuando tenía tres meses de edad, un
cardiólogo de la Ciudad de México les dijo a mis papás que
tenía una comunicación interventricular en el corazón y tenían
que operarme.
Con enormes
sacrificios mi familia me llevó a Estados Unidos, a Children's
Hospital de Boston, para que ahí me hicieran la operación. La
intervención fue todo un éxito. Sin embargo, mis problemas de
salud no terminaron ahí, ya que poco después me diagnosticaron
HAP.
Debido a mi
diagnóstico, mis padres decidieron dejar Puebla y mudarse a una
ciudad a nivel de mar y nos fuimos a vivir a Tijuana. Tuve una
niñez maravillosa y, a pesar de mis chequeos médicos y de las
largas horas de espera en hospitales y consultorios, soy una
persona muy afortunada por tener la familia que tengo.
A los diez
años empecé a ir al cardiólogo. Me sacaban un ecocardiograma al
año y, con este estudio, revisaban el estado de mi corazón,
así como el temible progreso de la enfermedad.
Me acuerdo
que cuando iba a la primaria me cansaba mucho al subir las
escaleras. Como era una niña no entendía que tenía una
enfermedad bastante grave y eso me permitió ser muy feliz.
Jugaba con mis amigos, andaba en bicicleta y corría con mi
hermano.
Llegó la
adolescencia y los chequeos médicos continuaron. Dejé de poder
hacer ejercicio y mis papás tuvieron que hablar con los
directores de la secundaria y de la preparatoria para que me
dieran permiso de no tomar las clases de deportes.
Lo peor de
esta enfermedad fue entre los 16 y los 18 años, porque en
México no contaban con el tratamiento adecuado.
En estos
años mi cardióloga me recomendó que visitara al doctor Channick
de la Universidad de California en San Diego, ya que en esta
institución tenían los mejores tratamientos para HAP. Asi que
através de un protocolo por UCSD tuve la oportunidad de tener
mi primer tratamiento para la HAP. Mi primer tratamiento fue el
oxido nitrico que actualmente lo produce el Revatio ( Viagra).
Esto fue
muy difícil porque era mi último año de preparatoria y no todos
mis compañeros entendieron por qué tenía que usar un tanque de
oxido nitirco ni en qué consistía mi nuevo tratamiento. Fue una
época muy dolorosa emocionalmente.
Sin
embargo, en ese periodo tan difícil también mucha gente
encantadora me ayudó -como las personas que me ayudaban a
introducir mi medicamento por la aduana en MéxicoˇXy yo pude,
finalmente, vencer mis temores y regresar a la escuela con la
frente muy en alto.
Siempre
tuve el apoyo de mis padres y de mis verdaderos amigos.
Afortunadamente se adaptaron a las circunstancias y hasta le
pusimos un apodo a mi medicina: ˇ§Arturitoˇ¨.
Decidí
continuar con mis estudios y entré a la Universidad. Encontré
personas maravillosas, pero también gente muy ignorante. En
este momento fue cuando empecé a participar más de cerca en
grupos de apoyo en San Diego, así como a informarme más sobre
la enfermedad.
En el
transcurso de mi estancia en la universidad, en 2000, el doctor
Channick me ofreció la posibilidad de dejar el óxido nítrico y
cambiar a un protocolo de una medicina oral llamada Tracleer
(Bosentan).
La verdad
es que no lo pensé dos veces. La posibilidad de dejar un
tratamiento muy poco cómodo por uno que sólo consistía en tomar
una pastilla una vez al día, sonaba muy atractivo. También
empecé a tomar viagra.
Todo estaba
muy bien y estaba gozando mi tiempo en la universidad. Es más,
en 2001 conocí al que ahora es mi esposo. Mi novio en ese
momento -hoy esposoˇX empezó a involucrarse en la comunidad HAP
en San Diego y me acompañaba a todas las visitas con el
médico. Después de dos años de relación, me propuso matrimonio
y yo acepté.
Durante
2003, mientras preparaba mi boda, noté nuevos síntomas que no
había tenido antes. Note palpitaciones, mareos, falta de
oxígeno y no podía dormir en la noche. Estaba muy ocupada
planeando la boda y, la verdad, no le puse atención a estos
nuevos síntomas hasta que un día, en mi chequeo, rutinario y
dos meses antes de mi boda, el doctor Channick se alarmó y me
dijo que necesitaba que me hicieran un cateterismo. Los
resultados de este estudio mostraron que mi corazón había
crecido y que mi presión pulmonar había aumentado.
La noticia
me deprimió mucho. Yo pensaba que ahora sí me iba a morir. La
enfermedad se encontraba en un estado muy avanzado y yo no
sabía qué iba a pasar.
Gracias al
apoyo del doctor Channick, de su equipo médico y de una
farmacéutica, pude tener acceso a un nuevo tratamiento que me
salvó la vida. La vía de administración de esta nueva medicina
es mediante una bomba de infusión que administra la sustancia
gota por gota de manera subcutánea. Es decir, una bomba con un
cateter que ˇ§inyectabaˇ¨ la medicina. Era un tratamiento
bastante doloroso, pero me salvó la vida. El tratamiento fue
Remoduline.
En 2005
volví a tener una recaída y cambié de medicamento una vez más.
Ahora utilizo una medicina que también se administra mediante
una bomba de infusión, pero en vena que va directo a corazón.
Esta es la medicina mas famosa y la de milagro Flolan siemopre
escuche de esta pero supuse que nunca la iba a usar,
actualemente voy para 2 anos y estoy contenta.
En mi caso,
este tratamiento ha demostrado tener una efectividad
maravillosa. Mi presión pulmonar bajó 20 por ciento en un año
y, gracias a esto, ya no necesito estar en la lista de personas
inscritas para tener un transplante pulmonar.
Actualmente
no uso tracleer afecto mi higado despues de 7 años y estoy con
Ambrisetan.
Actualmente
trabajo medio tiempo, atiendo mi casa, y acudo a grupos de
apoyo de HAP, al igual que de transplantes.
Quiero
agradecrle a todos mis seres queridos, mis doctores y la
comunidad de HAP.
Myriam Calles
Flolan,Ambrisetan,Revatio, Laxis,Aldactone.
Diagnosticada en 1979.
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